¿Cuánto ejercicio debo hacer a la semana? Más no siempre es mejor:

Cuando hablamos de ejercicio físico o de “entrenar”, parece que nuestra falta de mejoría es por razones obvias: no entrenamos lo suficiente, no hacemos todo el ejercicio que deberíamos, y por eso no mejoramos. Es curioso que, en una disciplina tan compleja y científica como es la salud y el entrenamiento damos por hecho que “entrenamos bien”, es decir, que la calidad del entrenamiento es adecuada, simplemente falta “cantidad”. Más días, más horas y, quizá, esforzarnos más (ir más al límite, hasta que no te quede aliento).

Sin embargo, el problema principal reside en la calidad y no en la cantidad. No podemos esperar tener unos resultados concretos haciendo algo que, por su propia naturaleza y por el tipo de estímulo que supone a nuestro organismo, no nos vaya a producir esos cambios que buscamos.
Parece obvio que somos muchos quienes hemos dedicado media vida a profundizar en este ámbito, a entender cómo interacciona cada variable con las demás, a desarrollar estrategias para saber con exactitud qué efecto fisiológico produce cada enfoque y cada estímulo, y, aún así, nos quedan muchos aspectos en los que aún, ni siquiera a nivel científico, está claro qué ocurre. Continuar leyendo

¿Cómo empezar a comer sano? Y no morir en el intento…

El tema de la nutrición parece muy sencillo visto desde fuera, pero en cuanto tenemos que aplicarlo a nuestra vida diaria, empiezan las complicaciones.
Por desgracia, damos por obvias unos supuestos que creemos son totalmente lógicos, pero que en realidad no lo son tal. El cuerpo humano es una máquina muy compleja pero a la vez muy bien diseñada, de manera que somos capaces de adaptarnos a entornos muy variantes y previsiblemente complicados que seguramente ni siquiera nos plantearíamos con anterioridad.

Cuando llevamos muchos años haciendo lo mismo, siguiendo una misma rutina, se hace cada vez más difícil cambiar ciertos hábitos que parecerían sencillos de modificar. Esto es, si estamos comiendo todos los días un trozo de pan y queremos reducir los hidratos de carbono de nuestra alimentación, sería tan sencillo como dejar de comernos ese trozo de pan. ¿O quizá, dependiendo de la persona y del contexto no sea tan sencillo? Continuar leyendo

¿Por qué el calzado tradicional no favorece a nuestros pies? Iniciando la transición hacia el minimalismo:

Cuando hablamos de calzado, debemos de tener en cuenta muchos factores, muchas características que son las que van a determinar el propio calzado en sí mismo y su mejor o peor adecuación a nuestros pies.

Los pies de cada individuo son totalmente particulares y distintos a los de los demás por lo que, aunque tratemos de hablar de una serie de características comunes al calzado que puedan ser en principio más beneficiosas para nuestra pisada y nuestra salud, debemos tener siempre presente que ningún calzado fabricado industrialmente va a adaptarse 100% a nuestros pies y a nuestra pisada. No obstante, las diferencias sí que serán muy claras y podremos notar grandes diferencias entre un calzado y otro. Continuar leyendo