¿Cuánto ejercicio debo hacer a la semana? Más no siempre es mejor:

Cuando hablamos de ejercicio físico o de “entrenar”, parece que nuestra falta de mejoría es por razones obvias: no entrenamos lo suficiente, no hacemos todo el ejercicio que deberíamos, y por eso no mejoramos. Es curioso que, en una disciplina tan compleja y científica como es la salud y el entrenamiento damos por hecho que “entrenamos bien”, es decir, que la calidad del entrenamiento es adecuada, simplemente falta “cantidad”. Más días, más horas y, quizá, esforzarnos más (ir más al límite, hasta que no te quede aliento).

Sin embargo, el problema principal reside en la calidad y no en la cantidad. No podemos esperar tener unos resultados concretos haciendo algo que, por su propia naturaleza y por el tipo de estímulo que supone a nuestro organismo, no nos vaya a producir esos cambios que buscamos.
Parece obvio que somos muchos quienes hemos dedicado media vida a profundizar en este ámbito, a entender cómo interacciona cada variable con las demás, a desarrollar estrategias para saber con exactitud qué efecto fisiológico produce cada enfoque y cada estímulo, y, aún así, nos quedan muchos aspectos en los que aún, ni siquiera a nivel científico, está claro qué ocurre.

Por todo ello, creo que deberíamos de replantearnos si realmente podemos estar fallando en nuestro entrenamiento. Para quien no se dedica profesionalmente a esto, cuesta entender que la mejora física se produce cuando descansamos y no cuando estamos entrenando. El entrenamiento no es más que un estímulo que damos a nuestro cuerpo con el que provocamos microroturas de fibras y otros efectos a nivel metabólico y fisiológico, pero, en definitiva, estamos “fatigando” nuestro organismo. Tras ello, cuando descansamos posteriormente, nuestro cuerpo, mediante mecanismos llamados de “supercompensación”, mejora. La clave está en saber dar el estímulo óptimo en cada momento. Ahí reside el “quid de la cuestión”. Hay que saber correlacionar y, en definitiva, “jugar” con las diferentes variables que influyen en este “camino” y a su vez individualizarlas para cada individuo en cada momento concreto.
Es curioso cómo se han dado muchos casos de deportistas profesionales que, previo a una competición, por diversas razones, hayan estado sin entrenar muchos días y, en competición, han batido récords o han mostrado un rendimiento muy superior al que incluso ellos mismos esperaban.
Muchas veces no es necesario entrenar más, sino entrenar bien y descansar más.

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