¿Por qué el calzado tradicional no favorece a nuestros pies? Iniciando la transición hacia el minimalismo:

Cuando hablamos de calzado, debemos de tener en cuenta muchos factores, muchas características que son las que van a determinar el propio calzado en sí mismo y su mejor o peor adecuación a nuestros pies.

Los pies de cada individuo son totalmente particulares y distintos a los de los demás por lo que, aunque tratemos de hablar de una serie de características comunes al calzado que puedan ser en principio más beneficiosas para nuestra pisada y nuestra salud, debemos tener siempre presente que ningún calzado fabricado industrialmente va a adaptarse 100% a nuestros pies y a nuestra pisada. No obstante, las diferencias sí que serán muy claras y podremos notar grandes diferencias entre un calzado y otro.

Por lo general, se suelen tener en cuenta, a modo general, los materiales de los que está hecho el calzado y la calidad del mismo y de sus terminaciones, lo que influirá enormemente en su durabilidad. Además de esto y como características principales tendremos la suela, la cual puede tener diferente grosor, la amplitud de la zona del antepié, el drop o diferencia de altura entre la zona del antepié y la zona del retropié, la flexibilidad y el peso del calzado, y la existencia o no de refuerzos o estabilizadores.

Parece obvio que el calzado debería adaptarse a nuestro pie y no al revés, por lo que, por norma general debería de ser ancho en la zona del antepié, no tener drop para evitar acortamientos en el tendón de Aquiles y en toda la cadena posterior, con todo lo que ello supone a nivel postural, no tener refuerzos de ningún tipo, ya que nuestro cuerpo ya tiene sus propios mecanismos para estabilizar, la suela deberá ser lo más fina posible para que nuestros mecanismos propioceptivos y sensitivos de los pies puedan funcionar con normalidad y como es lógico, el calzado debería de ser ligero y flexible, para poder adaptarse así con facilidad al movimiento natural de nuestros pies.

Por desgracia y debido a multitud de razones, tanto comerciales como de otros tipos, el calzado tradicional no cuenta con dichas características, todo lo contrario, lo que oprime al pie y como consecuencia produce deformaciones y otra serie de consecuencias negativas como dolor o pérdida de sensibilidad en la planta.

Ahora bien, si llevas toda la vida usando calzado tradicional no esperes adaptarte en 2 días a un calzado totalmente distinto. Recuerda que todo lleva su proceso de adaptación, el cual debe ser progresivo e individualizado.

Haz que tu calzado se adapte a tu pie, y no que tu pie se tenga que adaptar al calzado.

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